La Guardia Civil principalmente a través de sus Unidades del SEPRONA, ha dado inició en la provincia a un operativo especial para la represión de la caza ilegal con “chifle”. Conscientes de la afición y arraigo del que gozan los reclamos eléctricos denominados como “Chifles” en municipios asentados sobre la vertiente sur de la sierra cordobesa, concretamente en la comarca del Alto Guadalquivir, el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Comandancia de Córdoba está intensificando sus servicios de vigilancia para combatir su uso, poniendo en marcha recientemente la Operación “Turdus”.
Las actuaciones se vienen desarrollando en el marco del operativo especial establecido para la prevención y lucha contra la captura de aves silvestres, especialmente zorzales (Turdus philomelos), para lo que se emplean los denominados “chifles”.
Fruto de su activación, se han llevado a cabo varias actuaciones al respecto; concretamente los servicios tuvieron lugar los días 14, 16, 17, 22 y 27 de octubre en fincas de los términos municipales de Adamuz, Montoro y Córdoba, por efectivos de las Patrullas del SEPRONA de Córdoba-capital, Montoro y Villanueva de Córdoba.
La actuación del día 14, se produjo de madrugada, sobre las 02:30 horas, cuando, establecido el punto de vigilancia en el paraje de La Solana-El Sumillón, los agentes en servicio captaron los sonidos producidos por reclamos eléctricos para atraer a los zorzales, logrando sorprender a su autor, un vecino de Adamuz de 54 años de edad, quien había levantado próximo al reclamo eléctrico, tres paños de redes “niebla” o “japonesas”, además de la colocación de varetas impregnadas de liga o liria, para la captura de las aves que acuden a la llamada del reclamo. Le fueron ocupadas las artes descritas y dos Currucas Capirotadas (Sylvia atricapilla), especie catalogada de interés especial, que ya había sacrificado.
Otro de estos operativos, se desarrolló sobre las 01’00 horas del pasado día 16, de igual forma se sorprendió a un vecino de la localidad de Adamuz mientras vigilaba y controlaba uno de estas estructuras concebidas para la caza ilegal de aves.
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5 nov 2013
7 oct 2011
Más de 30.000 cordobeses inician la temporada de caza menor
Las elevadas temperaturas dificultarán la práctica cinegética. Conejos, zorzales, palomas y perdices son las piezas que más se capturan.
El tiempo de las escopetas y de las distintas prácticas cinegéticas está cerca. Más de 30.000 cazadores cordobeses ultiman estos días los preparativos para tenerlo todo previsto para el domingo, fecha en la que se inicia la temporada de caza menor. El levantamiento de la veda general dará comienzo a un periodo que se extenderá durante unos cuatro meses y finalizará el 12 de febrero con el cierre de la veda para la caza mayor. Junto a la crisis, que reducirá las inversiones de los practicantes o llevará a muchos a colgar temporalmente la escopeta, el principal problema de este inicio será la adversidad climatológica. El técnico de Asaja-Aproca, Tomás Jurado, lo tiene muy claro: "Comenzamos en el peor tiempo climatológico para la caza, con altas temperaturas y escasez de agua en el campo". El problema, según indica, es que no hay previsiones de lluvia para la próxima semana, por lo que la caza mayor también se verá afectada, tanto las rehalas como las especies cazables, "que no se encontrarán en su mejor momento por la situación de estrés hídrico". Desde el 1 de septiembre las precipitaciones registradas en la provincia han sido escasas, con 3,8 litros en Adamuz, 3,6 en Baena o 2 en El Carpio. Ligeramente superiores son los datos de Hornachuelos (19,6), Palma del Río (20,4) o Córdoba (29). Sin embargo, estas precipitaciones se contabilizaron a principios de septiembre, por lo que la humedad ha desaparecido de los cotos.
El tiempo de las escopetas y de las distintas prácticas cinegéticas está cerca. Más de 30.000 cazadores cordobeses ultiman estos días los preparativos para tenerlo todo previsto para el domingo, fecha en la que se inicia la temporada de caza menor. El levantamiento de la veda general dará comienzo a un periodo que se extenderá durante unos cuatro meses y finalizará el 12 de febrero con el cierre de la veda para la caza mayor. Junto a la crisis, que reducirá las inversiones de los practicantes o llevará a muchos a colgar temporalmente la escopeta, el principal problema de este inicio será la adversidad climatológica. El técnico de Asaja-Aproca, Tomás Jurado, lo tiene muy claro: "Comenzamos en el peor tiempo climatológico para la caza, con altas temperaturas y escasez de agua en el campo". El problema, según indica, es que no hay previsiones de lluvia para la próxima semana, por lo que la caza mayor también se verá afectada, tanto las rehalas como las especies cazables, "que no se encontrarán en su mejor momento por la situación de estrés hídrico". Desde el 1 de septiembre las precipitaciones registradas en la provincia han sido escasas, con 3,8 litros en Adamuz, 3,6 en Baena o 2 en El Carpio. Ligeramente superiores son los datos de Hornachuelos (19,6), Palma del Río (20,4) o Córdoba (29). Sin embargo, estas precipitaciones se contabilizaron a principios de septiembre, por lo que la humedad ha desaparecido de los cotos.
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